sábado, 27 de junio de 2026

Martirio, capítulo XXXI

 


[Zzzzt… Un recordatorio de que, incluso en las tinieblas, la luz halla su sendero.]


Yo había resuelto viajar a Tisana. Pasé por Naracá, Valladora Valladora, Puente Hinojo, Genesí… «¿Qué será de los integrantes del concurso de cuento La Perla Dorada, de los integrantes y los ganadores?». Arribé pasado el mediodía y visité los mausoleos en el cementerio. Limpié las lápidas de Arcadio y de Mamá mía, y dejé margaritas, flores endémicas de nuestra tierra, en las tumbas de Emilia y de Reyes El Candelar, los padres de mi abuelo, y también en la de su hermano Pablo, fallecido el 27 de junio de 1958. Tisana es una belleza: buen clima, buena comida, buenas mujeres. Recorrí el parque principal y llegué a la casa donde vivió mi familia. Ubicación: Carrera Sexta con Calle Séptima. Recreé una tarde de diciembre, cuando mi madre me contó una de sus historias. Transcribiré la conversación tal como la recuerdo (mi madre será A. y yo seré L.):

L. —¿Cómo era lo del fantasma allá, que supuestamente vio en Tisana?

A. —¿El fantasma? Allá en el hotel de Tisana, cuando fueron los seminaristas.

L. —¿Cuántos años tenía usted?

A. —¿Cómo la edad de qué? De… ocho años.

L. —¿Y entonces?

A. —Y entonces se fueron todos los seminaristas de aquí de Tibéria y se quedaban en el mejor hotel, que era de los Escobar.

L. —¿De los Escobar? ¿Y cómo se llamaba el hotel?

A. —No; no tenía nombre, de la familia Escobar.

L. —Sí.

A. —Y entonces, había una viejita de noventa y… de casi los cien años, entonces vivía ahí; y como mi mamá, ella estaba ahí, ella ayudaba a lavar y a planchar en ese hotel, y me llevaba a mí. El dueño del hotel me dijo que me dejara ahí cuando él iba a Aldamia a acompañar a la abuelita. “Sarita” se llamaba la viejita. Era pequeñita.

L. (Reí entre dientes ante esa descripción.)

A. —Y entonces a ella le tocaba hacerle de comida; para la comida, se le hacía un cacao, era un chocolate con leche y con vainilla, porque ella no tenía ni una muelita, y era pura pequeñita, y quedaba la pieza de ella como así, ahí. (Mi madre señaló con sus manos.) Y p´acá era así, un coso grande de tablado, como; eso era lleno de… imagine, un hotel de dos pisos con piezas para los seminaristas. Y quedaba un pasadizo así grande, unas escaleras, y entonces yo le estaba dando allá el cacaito a la viejita y dejamos la puerta abierta.

L. —¿De noche?

A. —Sí, y yo vi allá una cosa blanca así, sí, cuando era pequeñita. (Su rostro, hasta entonces rozagante, empezó a colmarse en livideces. Siguió una pausa…)

L. —¿Y entonces?

A. —Bueno, le cuento.

L. —Y cuando usted vio eso, ¿qué hizo?

A. —Pues me dio miedo, uno de chico.

L. —¿Y se salió corriendo o qué?

A. —No, yo me estuve ahí con la viejita, al lado de la viejita, me acuerdo; pero eso no termina ahí. (El tono de su voz pareció languidecer, vaciló un instante y prosiguió.)

L. —¿¿¿Cómo???

A. —Las viejitas que vivían al lado del Asilo San Isidro.

L. —¿Qué? ¿Ahora en Tibéria? ¿Qué pasaba con las viejitas?

A. —Ahí vivían unas que las socorrían, ahí en el Bellarosa, cuando era el internado, mijo. Ahí había internado y, y, de ahí, sobraba comida y le daban a las señoritas, eran del asilo al frente. Las tenían viviendo en una ramadita.

L. —Ajá.

A. —Entonces ellas, yo me hice amiga de ellas.

L. —Sí.

A. —Por mi mamá, y me llamaban para que…, había una familiar de ellas que tenía los familiares lejos, y a ella la internaron ahí después en el asilo y murió. Me contrataban para que les redactaran las cartas, les escribiera; yo les empezaba a redactar, y, de ahí p´acá volví a sentir el fantasma del hotel de Tisana que me acompañaba.

L. —(No dije una sola palabra. El viento zarandeó las cortinas, y varias plumas cayeron en un haz de luz crepuscular.)


[Swwh... Se disuelven las sombras, y los susurros quedan prisioneros en el abismo de lo no dicho.]


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Martirio, capítulo XXXI

  [Zzzzt… Un recordatorio de que, incluso en las tinieblas, la luz halla su sendero.] Yo había resuelto viajar a Tisana. Pasé por Naracá, Va...