martes, 2 de diciembre de 2025

Martirio, capítulo XLV

 


XLV


[Crac, crac, crac... La cotidianidad se burla de los heterónimos, cerrándose por completo, recordando que todo lo que comienza, tarde o temprano, tiene su final.]
  Pasó el día y caminé; me detuve en una esquina; volví a caminar; llegué a una tienda (Fiar es cosa ingrata: se pierde el amigo, se pierde la plata), compré una bolsa de uvas pasas con chocolate y me senté en “El Caracol” a comer.
  —¿Cuál es ese caballo que monta Belvía? ¿Acaso es Mensajero o Chiquillo?
  —Mensajero fue el caballo representativo en las imágenes del “Libertador”, y Chiquillo el que usó en las batallas del Pantano de Vargal y la del Puente de Valladora —aclara Bastián—. Que el caballo se lo llevó Carlos Isandro Fuentes a Belvía, que era regalo de una señora de Beleria.



XLV

[Crack, crack, crack… Everyday life mocks the heteronyms, closing itself off completely, reminding us that everything that begins will sooner or later come to an end.]
The day went by and I walked; I stopped at a corner; I walked again; I reached a shop (Trusting on credit is an unpleasant thing: you lose the friend, you lose the money), I bought a bag of chocolate-covered raisins and sat down at “El Caracol” to eat.
“Which horse is Belvía riding? Is it Messenger or Little One?”
“Messenger was the representative horse in the images of the ‘Liberator,’ and Little One the one he used in the battles of the Vargal Swamp and the Valladora Bridge,” Bastián explains. “The horse was taken by Carlos Isandro Fuentes to Belvía, as it was a gift from a lady of Beleria.”



XLV

[Croc, croc, croc… Le quotidien se moque des hétéronymes, se refermant complètement, rappelant que tout ce qui commence a tôt ou tard une fin.]
La journée passa et je marchai ; je m’arrêtai à un coin de rue ; je marchai à nouveau ; j’arrivai à une boutique (Faire crédit est une chose ingrate : on perd l’ami, on perd l’argent), j’achetai un sachet de raisins secs au chocolat et je m’assis à “El Caracol” pour manger.
—Quel est ce cheval que monte Belvía ? Est-ce Messager ou Petit ?
—Messager fut le cheval représenté dans les images du “Libérateur”, et Petit celui qu’il utilisa dans les batailles du Marais de Vargal et du Pont de Valladora —précise Bastián—. Le cheval fut emmené par Carlos Isandro Fuentes à Belvía, car c’était un cadeau d’une dame de Béleria.


XLV

[Knarz, knarz, knarz… Der Alltag macht sich über die Heteronyme lustig, verschließt sich völlig und erinnert daran, dass alles, was beginnt, früher oder später ein Ende hat.]
Der Tag verging und ich ging; ich blieb an einer Ecke stehen; ging weiter; kam zu einem Laden (Auf Kredit geben ist eine undankbare Sache: Man verliert den Freund, man verliert das Geld), kaufte eine Tüte schokoladenüberzogene Rosinen und setzte mich bei „El Caracol“, um zu essen.
„Welches Pferd reitet Belvía? Ist es Bote oder Kleiner?“
„Bote war das Pferd, das in den Darstellungen des ‚Befreiers‘ zu sehen war, und Kleiner das, das er in den Schlachten des Vargal-Sumpfes und der Valladora-Brücke benutzte“, erklärt Bastián. „Das Pferd wurde von Carlos Isandro Fuentes nach Belvía gebracht, da es ein Geschenk einer Dame aus Beleria war.“



XLV

「パキッ、パキッ、パキッ……日常は異名にあざわらい、すべてを閉ざし、始まったものは遅かれ早かれ終わりを迎えることを思い出させる。」
一日が過ぎ、私は歩いた。角で立ち止まり、また歩き、店に着いた(掛け売りは恩知らずなものだ。友を失い、金も失う)。チョコレートがけのレーズンを一袋買い、「エル・カラコル」に座って食べた。
「ベルビアが乗っているあの馬はどれだ? メンサヘロかチキージョか?」
「メンサヘロは『解放者』の肖像で代表的に描かれていた馬で、チキージョはバルガル湿地の戦いとバジャドラ橋の戦いで使われた馬だよ」とバスティアンが説明した。「その馬は、ベレリアの婦人からの贈り物として、カルロス・イサンドロ・フエンテスがベルビアへ連れて行ったんだ。」



XLV

“Paki, paki, paki… Nichijō wa idemyō ni asawarai, subete o tozashi, hajimatta mono wa osokare hayakare owari o mukaeru koto o omoidasaseru.”
Ichinichi ga sugi, watashi wa aruita. Kado de tachidomari, mata aruki, mise ni tsuita (kakeuri wa onshirazu na mono da. Tomo o ushinai, kane mo ushinau). Chokorēto-gake no rēzun o hitofukuro kai, “Eru Karakor” ni suwatte tabeta.
“Berubia ga notte iru ano uma wa dore da? Mensahero ka Chikījo ka?”
“Mensahero wa ‘Kaihōsha’ no shōzō de daihyōteki ni egakarete ita uma de, Chikījo wa Barugaru shitchi no tatakai to Vajadora-bashi no tatakai de tsukawareta uma da yo,” to Basutian ga setsumei suru. “Sono uma wa, Bereria no fujin kara no okurimono to shite, Karurosu Isandoro Fuentesu ga Berubia ni tsurete itta n da.”

jueves, 27 de noviembre de 2025

Martirio, capítulo I





MARTIRIO

Luis Carlos Roa Gil



La vida es miserable, la Muerte es mi anhelo. Ella me aguarda en el umbral de la capilla, pero antes de partir a su abrigo, quisiera explicar por qué estoy aquí, en la desgracia.
   Todo comenzó hace un lustro. En aquellos días, yo vivía en el extranjero y sentía nostalgia; nostalgia de los páramos fantasmales, del alba y el crepúsculo de la tierra de Ithara. «La sangre de mis antepasados corre por mis venas: soy hijo de la diosa primigenia», concebía mientras contemplaba las estrellas.



Life is miserable, and Death is my longing. She awaits me at the threshold of the chapel, but before departing for her shelter, I would like to explain why I am here, in misfortune.
   It all began five years ago. In those days, I lived abroad and felt nostalgia—nostalgia for the ghostly moorlands, for the dawn and dusk of the land of Ithara. “The blood of my ancestors runs through my veins; I am the son of the primordial goddess,” I thought as I gazed at the stars.


La vie est misérable, et la Mort est mon désir. Elle m’attend sur le seuil de la chapelle, mais avant de partir vers son refuge, je voudrais expliquer pourquoi je me trouve ici, dans le malheur.
   Tout a commencé il y a cinq ans. En ces jours-là, je vivais à l’étranger et je ressentais la nostalgie — la nostalgie des páramos fantomatiques, de l’aube et du crépuscule de la terre d’Ithara. « Le sang de mes ancêtres coule dans mes veines : je suis le fils de la déesse primordiale », concevais-je en contemplant les étoiles.


Das Leben ist elend, und der Tod ist mein Verlangen. Sie erwartet mich an der Schwelle der Kapelle, doch bevor ich zu ihrem Schutz aufbreche, möchte ich erklären, warum ich hier bin, im Unglück.
   Alles begann vor fünf Jahren. Damals lebte ich im Ausland und fühlte Sehnsucht — Sehnsucht nach den geisterhaften Hochmooren, nach dem Morgengrauen und dem Zwielicht des Landes Ithara. „Das Blut meiner Vorfahren fließt durch meine Adern; ich bin der Sohn der uranfänglichen Göttin“, dachte ich, während ich die Sterne betrachtete.


命は惨めで、死こそが私の切なる願いである。彼女は礼拝堂の敷居で私を待っている。しかしその懐へ旅立つ前に、なぜ私がここ、不幸の中にいるのかを説明したい。
   すべては五年前に始まった。当時、私は海外に住んでおり、郷愁を抱いていた——幽霊のような高原、イタラの大地の夜明けと黄昏への郷愁を。
「祖先の血がこの身を巡っている。私は始源の女神の子なのだ」と、星々を見つめながら思っていた。


Inochi wa mijime de, shi koso ga watashi no setsunaru negai de aru. Kanojo wa reihaidō no shikii de watashi o matte iru. Shikashi sono futokoro e tabidatsu mae ni, naze watashi ga koko, fukō no naka ni iru no ka o setsumei shitai.
   Subete wa go-nen mae ni hajimatta. Tōji, watashi wa kaigai ni sunde ori, kyōshū o idaite ita — yūrei no yōna kōgen, Itara no daichi no yoake to tasogare e no kyōshū o.
«Sosen no chi ga kono mi o megutte iru. Watashi wa shigen no megami no ko na no da» to, hoshiboshi o mitsume nagara omotte ita.



Prohibida la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio, sea impreso o digital, sin autorización del creador.






jueves, 20 de noviembre de 2025

Martirio, Tsalterio de Exilio...

 


Introducción


“Martirio” es una novela de ficción autobiográfica que retrata la vida de un hombre mancillado por el destino. León, el escritor —el niño, el adolescente, el adulto— y sus heterónimos narran sus existencias guiadas por el recuerdo. La ciudad, donde yacen los espíritus, susurra secretos en la vorágine del tiempo. Así, el eco de los pasos, en cada rincón del metraje, resuena como una efeméride: un futuro no escrito. ¿Alguna vez se han sentido abrumados por la vida que nos corresponde? No es casualidad: es un letargo de inseguridades en un mundo desafiante; innegables son tales hechos; el lector se embarcará en la confesión del autor. Fe, herejía, resurrección: los pilares que sustentan las vicisitudes del narrador. Identidad, honestidad intelectual y legado son los aspectos de la obra. Todo confluye en pensamientos y banalidades, en deseos y amores, que se perciben como una nimiedad en el Universo.

El lenguaje en la novela, más que una recopilación de crónicas y testimonios, dilucida sobre la relación humana con la muerte y la vida: una cercanía a la verdad. “Martirio” discierne sobre la realidad del protagonista y sus espectros: los leyentes en otro espacio-tiempo. Y, sin embargo, esa realidad tergiversa la ficción, sus metanarrativas y su riqueza histórica; un libro de escenarios y voces, prisioneros del olvido. Y así, de relato en relato, los personajes y sus enigmas confluyen. De sus existencias describen odios, pasiones y venganzas; los vestigios han sido grabados.

Más de cuatro libros transcurrieron entre el primer escrito y “Martirio”, y otros tantos entre “Martirio” y los cuentos no publicados. Cuentos y poemas que ahora forman parte de este ejemplar, reescritos como quimeras o falsos entendimientos. Dos sucesos marcaron la culminación de la novela y su consecución: el primero, el deambular por la capital con sus fantasmas y sus historias; el segundo, el éxodo de los actores, alejados de sus reminiscencias y de sí mismos. Es claro, entonces, que la Muerte, a juicio del prosista, es introspectiva. Nada de autocompasión: lujuria, fatalidad, violencia; el fuego se aviva: —«La lluvia solloza en el cementerio.»

“Martyrdom” is an autobiographical fiction novel that portrays the life of a man stained by destiny. León, the writer—the child, the adolescent, the adult—and his heteronyms narrate their existences guided by memory. The city, where the spirits lie, whispers secrets in the maelstrom of time. Thus, the echo of footsteps, in every corner of the footage, resounds like an ephemeris: an unwritten future. Have you ever felt overwhelmed by the life that befalls us? It is no coincidence: it is a lethargy of insecurities in a challenging world; such facts are undeniable; the reader will embark on the author’s confession. Faith, heresy, resurrection: the pillars that sustain the narrator’s vicissitudes. Identity, intellectual honesty, and legacy are the elements of the work. Everything converges in thoughts and trivialities, in desires and loves, which appear as mere trifles in the Universe.

The language in the novel, more than a collection of chronicles and testimonies, sheds light on the human relationship with death and life: a closeness to truth. “Martyrdom” reflects on the protagonist’s reality and his specters: the readers in another space-time. And yet, that reality distorts fiction, its metanarratives, and its historical richness; a book of settings and voices, prisoners of oblivion. And so, from tale to tale, the characters and their enigmas converge. From their existences they describe hatreds, passions, and revenges; the traces have been recorded.

More than four books passed between the first writing and “Martyrdom,” and many more between “Martyrdom” and the unpublished stories. Stories and poems that now form part of this volume, rewritten as chimeras or false understandings. Two events marked the completion of the novel and its continuation: the first, wandering through the capital with its ghosts and stories; the second, the exodus of the actors, distanced from their reminiscences and from themselves. It is clear, then, that Death, in the prose writer’s judgment, is introspective. Nothing of self-pity: lust, fatality, violence; the fire is stirred: —“The rain sobs in the cemetery.”


«Martyre» est un roman de fiction autobiographique qui dépeint la vie d’un homme souillé par le destin. León, l’écrivain — l’enfant, l’adolescent, l’adulte — et ses hétéronymes racontent leurs existences guidées par la mémoire. La ville, où reposent les esprits, murmure des secrets dans la tourmente du temps. Ainsi, l’écho des pas, dans chaque recoin du métrage, résonne comme une éphéméride : un futur non écrit. Vous êtes-vous déjà sentis accablés par la vie qui nous incombe ? Ce n’est pas un hasard : c’est une léthargie d’insécurités dans un monde exigeant ; de tels faits sont indéniables ; le lecteur s’engage dans l’aveu de l’auteur. Foi, hérésie, résurrection : les piliers qui soutiennent les vicissitudes du narrateur. Identité, honnêteté intellectuelle et héritage sont les aspects de l’œuvre. Tout converge en pensées et banalités, en désirs et amours, qui apparaissent comme des insignifiances dans l’Univers.

Le langage du roman, plus qu’une compilation de chroniques et de témoignages, éclaire la relation humaine avec la mort et la vie : une proximité avec la vérité. « Martyre » discerne la réalité du protagoniste et de ses spectres : les lecteurs dans un autre espace-temps. Pourtant, cette réalité déforme la fiction, ses métarécits et sa richesse historique ; un livre de décors et de voix, prisonniers de l’oubli. Et ainsi, de récit en récit, les personnages et leurs énigmes convergent. De leurs existences, ils décrivent haines, passions et vengeances ; les vestiges ont été gravés.

Plus de quatre livres se sont écoulés entre le premier texte et « Martyre », et bien d’autres entre « Martyre » et les contes non publiés. Contes et poèmes qui font désormais partie de cet exemplaire, réécrits comme des chimères ou de faux entendements. Deux événements ont marqué l’achèvement du roman et sa continuation : le premier, l’errance dans la capitale avec ses fantômes et ses histoires ; le second, l’exode des acteurs, éloignés de leurs réminiscences et d’eux-mêmes. Il est clair alors que la Mort, selon le prosateur, est introspective. Rien d’autocompassion : luxure, fatalité, violence ; le feu s’embrase : — « La pluie sanglote dans le cimetière. »


„Martyrium“ ist ein autobiografischer Roman, der das Leben eines Mannes schildert, der vom Schicksal befleckt wurde. León, der Schriftsteller — das Kind, der Jugendliche, der Erwachsene — und seine Heteronyme erzählen ihre Existenzen, geführt von der Erinnerung. Die Stadt, in der die Geister ruhen, flüstert Geheimnisse im Strudel der Zeit. So hallt das Echo der Schritte in jeder Ecke des filmischen Raums wie ein Gedenktag wider: eine ungeschriebene Zukunft. Haben Sie sich jemals von dem Leben überwältigt gefühlt, das uns zufällt? Es ist kein Zufall: Es ist eine Lethargie der Unsicherheiten in einer herausfordernden Welt; solche Tatsachen sind unbestreitbar; der Leser begibt sich in das Geständnis des Autors. Glaube, Häresie, Auferstehung: die Säulen, die die Wechselfälle des Erzählers tragen. Identität, intellektuelle Ehrlichkeit und Vermächtnis sind die Elemente des Werkes. Alles fließt zusammen in Gedanken und Banalitäten, in Sehnsüchten und Lieben, die wie Nichtigkeiten im Universum erscheinen.

Die Sprache des Romans, mehr als eine Sammlung von Chroniken und Zeugnissen, erhellt die menschliche Beziehung zu Tod und Leben: eine Nähe zur Wahrheit. „Martyrium“ reflektiert über die Realität des Protagonisten und seiner Gespenster: die Lesenden in einem anderen Raum-Zeit-Gefüge. Doch diese Realität verfälscht die Fiktion, ihre Metanarrative und ihren historischen Reichtum; ein Buch voller Schauplätze und Stimmen, Gefangene des Vergessens. Und so, von Erzählung zu Erzählung, konvergieren die Figuren und ihre Rätsel. Aus ihren Existenzen beschreiben sie Hass, Leidenschaften und Rache; die Spuren wurden eingeprägt.

Mehr als vier Bücher vergingen zwischen dem ersten Text und „Martyrium“, und viele weitere zwischen „Martyrium“ und den unveröffentlichten Geschichten. Geschichten und Gedichte, die nun Teil dieses Bandes sind, umgeschrieben als Chimären oder falsche Einsichten. Zwei Ereignisse markierten den Abschluss des Romans und seine Weiterführung: das erste, das Umherstreifen durch die Hauptstadt mit ihren Geistern und Geschichten; das zweite, der Exodus der Handelnden, entfernt von ihren Erinnerungen und von sich selbst. So ist klar, dass der Tod, nach Ansicht des Prosaschriftstellers, introspektiv ist. Keine Selbstbemitleidung: Lust, Fatalität, Gewalt; das Feuer lodert: — „Der Regen schluchzt auf dem Friedhof.“


「Martirio」 wa, unmei ni yogosareta otoko no jinsei o egaku jiden-teki na roman de aru. Shōnen, seinen, seijin to shite no sakka Reon to, kare no heteronīmu-tachi wa, kioku ni michibikare nagara sono sonzai o kataru. Reikon no yadoru machi wa, toki no uzu no naka de himitsu o sasayaku. Kōshite, subete no katasumi de hibiku ashioto no hibiki wa, mada kakuwarete inai mirai o arawasu hyōjun-bi no yō ni narihibiku. Watashitachi ni ataerareru jinsei ni ōsedo o kanjita koto wa aru darou ka? Sore wa guuzen de wa nai. Kono sekai no kibishisa no naka, fuan o idaite nemuru maneru taida na jōtai de aru. Sonna jijitsu wa hitei dekinai. Dokusha wa chosha no 告白 e to fumikonde iku. Shinkō, jahō, fukkatsu—korera wa katari-te no hensen o sasaeru hashira de aru. Aidentiti, chiteki na shōjiki, isan—kore ga sakuhin o katachi tsukuru. Zenbu ga omoi to taigai, yokubō to ai to nattari, uchū ni totte wa tawaigoto no yō ni mieru.

Kono shōsetsu no kotoba wa, kikan to shōgen no shūsei ijō ni, shinu koto to ikiru koto no ningenteki kankei o terashidasu: shinri ni chikadzuku tame no mono de aru. 「Martirio」 wa shujinkō no genjitsu to kare no yūrei-tachi—betsu no jikan-kūkan no dokusha—o kentō suru. Shikashi, sono genjitsu wa fikushon o nejimageri, metanarratibu ya rekishiteki yutakasa o mo midas.u Wasureru koto ni torawareta koe to bamen no hon de aru. Kōshite, monogatari kara monogatari e, tōjōjinbutsu-tachi to sono nazo wa hitotsu ni nagarekomu. Kare-ra no sonzai kara wa, nikushimi, jōnetsu, fukushū ga egakare, sono ashiato wa kizamarete iru.

Saisho no shippitsu kara 「Martirio」 made ni yon-satsu ijō ga sugi, soko kara miharashigachi na, mimi ni shita koto no nai monogatari-tachi ga umareta. Ima wa hon no ichibu to natta shōsetsu to shi wa, kimi o miteiru ka no yō ni, kimerashon ya ayamari to shite kakinaosareta no da. Kono sakuhin no kansei to sono keizoku o ketteizuketa futatsu no dekigoto ga atta. Hitotsu wa, yūrei to monogatari no hibi-ku tokai o samayou koto. Futatsu me wa, omoide kara mo, jibun jishin kara mo hanarete iku yakusha-tachi no minagiru tabidachi de atta. Meihaku na no wa, sakka no kangae ni yoreba, Shi to wa naimeni mukau mono da to iu koto. Jihi nado nai. Yokubō, unmei, bōryoku—honō wa moyagatte iru. —「Ame ga bochi de musun de iru.」


『マルティリオ』は、運命に汚された一人の男の人生を描く、自伝的なフィクション小説である。作家レオン――少年、青年、成人としての彼、そして彼の異名たちは、記憶に導かれながら自らの存在を語る。霊魂の宿る街は、時の渦の中で秘密をささやく。こうして、映像のあらゆる隅に響く足音の反響は、まだ書かれていない未来を示す記念日のように鳴り渡る。私たちに課せられた人生に圧倒されたことはないだろうか。それは偶然ではない。厳しい世界の中、不安を抱えたまま沈殿する倦怠なのだ。そのような事実は否定できず、読者は作者の告白へと足を踏み入れる。信仰、異端、復活――これらは語り手の変転を支える柱である。アイデンティティ、知的誠実さ、遺産――これが作品を形づくる。すべては思考と些末事、欲望と愛へと収束し、宇宙にとっては取るに足らないもののように見える。

この小説の言葉は、年代記や証言の寄せ集め以上に、死と生に対する人間的な関係を照らし出し、真理への近さを示す。『マルティリオ』は主人公の現実と彼の亡霊たち――別の時空にいる読者――を見つめる。しかし、その現実はフィクションやメタ物語、そして歴史的豊かさを歪めてしまう。忘却に囚われた声と情景の書物である。こうして物語から物語へと、登場人物たちとその謎は収束していく。彼らの存在からは、憎しみ、情熱、復讐が語られ、その痕跡は刻まれる。

最初の執筆から『マルティリオ』までに四冊以上が経ち、さらに未発表の物語まで多くの時間が流れた。いまこの一冊の一部となった物語や詩は、夢幻や誤解として書き直されたものである。作品の完成とその後を決定づけた出来事が二つあった。ひとつは、亡霊と物語の響く首都をさまようこと。もうひとつは、思い出からも、自分自身からも遠ざかっていく登場人物たちの旅立ちである。作家の観点によれば、死とは内省的なものであることが明らかだ。自己憐憫ではない。欲望、宿命、暴力――炎は燃え上がる。――「雨が墓地でむせび泣いている。」


domingo, 16 de noviembre de 2025

Lanzamiento Novela Martirio

 


Martirio confiesa y exorciza al lector por Tibéria, donde los espectros hablan porque nadie más los escucha. Aquí la Muerte es un destino sin redención, la fe un espejismo, y el lenguaje una cuchilla que desnuda lo sagrado y lo impío.
Si deseas enfrentarte a esta peregrinación de sombras, te invito al lanzamiento de mi quinta Novela "Martirio" en el Centro Cultural del Banco de la República (Calle 20 # 8-66, Tunja, Boyacá), el viernes 21 de noviembre de 2025 a las 4:00 p. m.
Ven a presenciar cómo la literatura se convierte en tumba... y en testigo.
Obra ganadora de la Beca de Creación Literaria CEPAC, Tunja, 2025.

Martiro confesses and exorcises the reader through Tibéria, where specters speak because no one else listens to them. Here Death is a fate without redemption, faith a mirage, and language a blade that strips the sacred and the profane bare.
If you wish to face this pilgrimage of shadows, I invite you to the launch of my fifth novel, “Martirio,” at the Cultural Center of the Bank of the Republic (Calle 20 # 8-66, Tunja, Boyacá), on Friday, November 21, 2025, at 4:00 p.m.
Come witness how literature becomes a tomb… and a witness.
Winner of the CEPAC Literary Creation Grant, Tunja, 2025.

Le Martyre confesse et exorcise le lecteur à travers Tibéria, où les spectres parlent parce que personne d’autre ne les écoute. Ici, la Mort est un destin sans rédemption, la foi un mirage, et le langage une lame qui met à nu le sacré et l’impie.
Si tu souhaites affronter ce pèlerinage d’ombres, je t’invite au lancement de mon cinquième roman, « Martyre », au Centre Culturel de la Banque de la République (Calle 20 # 8-66, Tunja, Boyacá), le vendredi 21 novembre 2025 à 16 h.
Viens assister à la manière dont la littérature devient tombeau… et témoin.
Œuvre lauréate de la Bourse de Création Littéraire CEPAC, Tunja, 2025.

lunes, 6 de octubre de 2025

Martirio, tsalterio del exilio

 



Epílogo


“Martirio” es una obra que explora las complejidades del espíritu humano. Su estructura fragmentaria se caracteriza por una prosa lírica y sombría, en la que el autor emplea un lenguaje de simbolismo. La novela rompe la cuarta pared e invita a los lectores a participar en sus tormentos. Es, en cierto modo, una confesión de León, el protagonista. Hay hermosura en los relatos, en las noticias, en los rituales: misas, romerías, procesiones, ferias, comidas típicas… Pero existe un doble sentido: lo profano y lo sacro conviven. Todo esto construye una etnografía del mundo, de su cultura y tradición. En ocasiones, las descripciones son sinestesia pura; en otras, se abandona toda metáfora: la sangre literal fluye. El autor no embellece le experiencia humana: la desnuda, literal y metafóricamente. Convierte al lector en espectador. Hay lujuria, sí, pero sin amor; crudeza sexual sin romanticismo. El lenguaje erótico contrasta con instantes de ternura y culpa.

Los personajes son fantasmas: “El Hombre Bestia”, “el Doctor Escarlata”, “el Monje sin cabeza”, “El Suro”, los ángeles en las lápidas, una novicia, una felatriz... No están completamente vivos ni sanos. Son, quizá, espectros en la vida del narrador, quien no da respuestas simples: más bien, exhibe el absurdo de las etiquetas, “fachos”, “zurdos”, “feministas”, etc. Arremete contra ritmos y modas, se burla de nombres extranjeros con una sátira lingüística que, con humor, compromete al lector en un juego de trabalenguas, o al escribir una codificación.

La obra se autoanaliza, cuestiona si León se considera un escritor o no, y alude a la multiplicidad de identidades. Es una autocrítica que refuerza las ideas de nostalgia, de soledad, y la Ciudad del Olvido en la Elegía de la historia. La literatura, lejos de ofrecer catarsis, abre heridas. El lenguaje mezcla lo culto y lo vulgar, lo sagrado y lo grotesco, combina lo lírico con lo coloquial: “espaturró”, “p´alla”, “busté”, “esqueletao”, sin perder profundidad en su simbolismo. Los nombres no son detalles decorativos, sino toponimias destinadas a preservar las reminiscencias para la posteridad.

Es en Tibéria donde habitan los alter egos de León: sus voces, David y Bastián, encarnaciones de distintas sensibilidades. David representa la parte empática y emocional, un lector primigenio; Bastián, en cambio, encarna el lado analítico. Ambos son facetas del protagonista que emergen cuando la maldad se perpetúa. Los heterónimos se debaten entre la fe, la duda y la redención: luchan por recuperar algo que tal vez nunca existió.

Bastián aporta reflexiones ante la idea de existencia. Para él, el amor no redime: el amor destruye. El dolor es semilla, semilla de conciencia. Con un tono de desprecio, revela un conflicto en su sensibilidad. Es un sujeto al borde de la misantropía, que se concibe en un mundo que ya no comprende o no quiere comprender. Condensa una mentalidad autoritaria, cargada de resentimiento y control. En su mente, la rabia se disfraza de sátira, y alude a la marginalidad que él percibe en el delirio. ¿Quiénes son los monstruos aquí? ¿Bastián, o los ñeros o los virelianos sumidos en el vicio? Esto incomoda, y debe hacerlo: no sabemos si justificar al narrador o reprocharlo. Aquí, el lenguaje ya no describe: pinta. Los heterónimos encuentran en la lectura un espejo; y en ese espejo, un consuelo. Leer es resistir, aunque sea solo por un momento.

El autor menciona lugares que suenan reales, aunque también ficcionales: Las Neviscas, Valladora, Tisama, San Morán de las Cumbres, Dacia, Luciena, Hjördland, Tenshima. Este recorrido se transforma en una peregrinación. Castilla es un país de montañas y senderos cubiertos de Violencia. Las escenas tienen una atmosfera fantasmal. Y hay más: Tibéria cobra vida, cómplice de noticias y efemérides. El tiempo se vuelve cíclico. La música gira, como gira la memoria. Tibéria es un canto de las ciudades y pueblos inventados por Márquez, Rulfo o Calvino. A lo largo de sus recorridos, se perciben dimensiones donde los ideales —las utopías— parecen desvanecerse.

Por un lado, la naturaleza juega un papel esencial, al ser retratada como testigo. Por otro, la luz y la oscuridad se presentan como fuerzas antagónicas, donde morir es una transición. Esta reflexión sobre lo efímero de la existencia es recurrente en la obra, donde las pérdidas marcan a los personajes. Un ejemplo es el de Florencia, quien, a diferencia de León, posee una perspectiva espiritual y halla consuelo en la promesa de salvación eterna. Los pasajes se mencionan entorno a la tortura. Estos elementos funcionan como símbolos que atraviesan a los personajes y crea una atmosfera de poesía gótica, con tintes de blasfemia y de rechazo a morales impuestas.

“Martirio” es un libro consciente de sí mismo: una tragedia de existencialismo. La Muerte enmarca el tono que atraviesa la obra. Para León no es solo un desenlace, sino una figura asociada a lo fatal. Esto contrasta con la versión de Bastián, quien habla de la Parca como “agénero, no binaria”, desafiando las categorías de una identidad convencional. David, en contraposición a su heterónimo adulto, recalca la inocencia.

León, lejos de ser un modelo de virtud, desafía prejuicios a discursos conservadores, pero también pone en tela de juicio a la forma en que ciertos feminismos abordan el trabajo sexual. Junto con las dinámicas de dominio en las relaciones, “Martirio” ofrece una crítica al rol de género y las expectativas impuestas sobre las mujeres. Pero no se queda allí. La mercantilización de la identidad y la veneración de lo perecedero son constantes. La moralidad se eterniza de forma autojustificada, y la sexualidad se encuentra encarnada en lo imperfecto, en lo intangible. Los discursos desbordan en furia contra el nacionalismo, la hipocresía provida, y no escatiman epítetos ni ironía.

“Martirio” es tanto un homenaje como una crítica al elitismo cultural, a ese espacio donde el arte de la palabra se convierte en un campo de egos y envidias disfrazadas de erudición. Desde el hastío de quien ha escrito en el silencio de Dios —sin buscar likes ni citas académicas—, los relatos son lamentos por la extinción de la autenticidad en tiempos de algoritmos e inteligencias artificiales. Se deslegitima la banalidad de la “cultura”, el sistema educativo, las supersticiones, la hipersexualización, el desdén por lo real y la evanescencia de la felicidad. Se exponen arquetipos y lugares con nombres que han sido transformados, un gesto político, casi burocrático, pero desprovisto del poder que debería tener. Es como si cambiar el lenguaje pudiera maquillar la decadencia. No es que el novelista lo apruebe; lo retrata para denunciar la degeneración del país que lo vio nacer.

El estilo de la novela no es meramente narrativo: es también poético, porque escribir es un hechizo, un acto de subversión. El texto es metanarrativo; es consciente de su condición de ficción y juega con ello. Es un torbellino de melancolía, arte y desarraigo; una autopsia espiritual. Los contrastes son brutales: la ternura de los niños, el diálogo entre amigos, la narrativa visual, los “buenos” o “puros” que participan en conductas despreciables, el vacío moral y los milagros. El show continúa.

El autor no tiene filtros, ni límites: desgarra la narración tradicional, incorpora recursos del guion, el teatro y el cine. Hay momentos que refuerzan las aceptaciones de lo irrecuperable. Estos gestos humanizan a los heterónimos. Los diálogos quiebran la linealidad al estar contados desde un yo múltiple. El narrador no se compara con otras personas, sino con el invierno, que es un estado del espíritu. En cierto modo, Tibéria es su interlocutora que no puede olvidar, ni siquiera cuando festeja. La ciudad ha consumido a los personajes —«falsos conversos, sicofantes, fementidos»—: ya no hay diferencia entre el afuera y el adentro. Tibéria no tiene salvación; está atrapada en su podredumbre moral.

La honestidad de la novela está marcada por una voz que no busca congraciarse con nadie. Algunas escenas parecen salidas de un delirio de Poe o Lynch, mientras que otras transitan desde la deshumanización y la alienación hasta reducir la satisfacción a mercancías y superficialidades, trivializando el sufrimiento humano. Esta ambigüedad abre un abanico de interpretaciones: tal vez el narrador enfrenta a sus doppelgängers, o quizás, a sus demonios. “Martirio” entreteje la decadencia humana, la pérdida amorosa y la figura materna en un acto de revelación. La madre es la única persona que no traiciona, que no se olvida. Ella acompaña a David en su travesía: una odisea mágica, una evocación del “Pequeño Príncipe Tiberiano”.

Por otro lado, la obra encapsula temas fundamentales: la incapacidad de borrar las cicatrices emocionales y los traumas, pues el perdón no siempre resuelve. La vacuidad de los protagonistas simboliza la descomposición de sus conciencias. Las manifestaciones sobrenaturales se vuelven recurrentes, y la frontera entre realidad y fantasía se difumina. El tono oscila entre lo visceral e impío, en una patria que es, a la vez, madre y verdugo. Los destinos se cruzan, las plegarias se combinan con invocaciones y purificaciones, y en el caos de Castilla, el desprecio es palpable.

¿Qué muertos esperan resucitar en Tibéria? ¿Los de la droga? ¿Los de la prostitución? ¿Los niños de la calle? ¿León mismo? León no tiene piedad: condena la superstición, la miseria. Niega el destino, el Cielo, el Infierno. No cree en deidades, ni siquiera en la esperanza metafísica. Solo cree en lo que ve: una Humanidad en declive, en caos. El narrador reflexiona sobre su “desdoblamiento”. Es escéptico al cuestionar el consuelo religioso ante la Nada.

Las líneas son de una belleza lúgubre, una cadencia que resuena como aforismos, mientras las onomatopeyas abren los capítulos como una partitura. El narrador vomita odio, pero denuncia la violencia estructural, el clasismo, la hipocresía del poder. León no es un héroe. Es alguien roto, lucido y contradictorio. Su actitud se muestra no solo a través de sus actos, sino también en su lenguaje. La forma como se refiere a los demás refleja una alineación que lo lleva a actuar con indiferencia, pero no por completo. El surrealismo aquí señala que el arte, como la vida misma, es desconcertante.

La fatalidad es una característica de los heterónimos: nunca nos dejan descansar en la cotidianidad. Y, sin embargo, todo eso se siente. Es una obra con corazón de black metal, un leitmotiv como presagio. Entre interludios, anticuentos y monólogos, la naturalización del horror se convierte en el eje de la novela, un análisis al corazón mismo de la distopía. Las minificciones son joyas metatextuales: ecos de lo que la novela trae consigo. El uso de lenguajes inventados o reconstruidos, lenguas muertas, denota la incapacidad de capturar algo por completo. Así, el lenguaje se conjura para que el poder ya no lo comprenda. La historia aún tiene páginas por contar.

¿Por qué las apariciones le cuentan sus vicisitudes a León? La respuesta parece ser: porque nadie más las escucha. Hay un deseo de que la novela sea un testimonio, una tumba literaria. Es un desdoblamiento ontológico, donde la literatura es tanto confesión como exorcismo. Porque el autor sabe que todo lo que amó o fue… se desvanecerá en silencio. “Martirio” no es una obra para leer a la ligera, sino una invitación a pensar, cuestionar y, sobre todo, sentir. No tiene un cierre lógico: necesita que el lector la lleve consigo, como reminiscencia, un secreto. Es un fade-out cinematográfico, una visión de trascendencia o de olvido: un final perfecto.

viernes, 4 de julio de 2025

IX. Recordatio, Elegía, Sombras del Destino.

 

IX. RECORDATIO



Espléndida bóveda celeste; innegable es evocar la soledad. Así el abuelo habla del pueblo; la abuela, del mute y la chicha, y mi madre, de su hijo querido. El niño piensa en la familia; piensa en el pasado y en el amor; piensa en libros y bibliotecas.

Las tertulias en el Claustro de San Agustín perpetúan un oscuro porvenir. Tunja, la Ciudad del Olvido, con mansiones coloniales y templos donde yacen fantasmas y desconsuelos. «Poco se asemeja todo aquello al pueblo, tan bello y precioso, tan espléndido», cavilo, taciturno.

La noche cae sobre el barrio de Las Nieves, donde las apariciones entonan cantos en el umbral de la iglesia. Y de pronto, oculto en ensueños, desando mis pasos y me observo frente al mausoleo: «Qué lúgubre cementerio, de historias de antaño, amores libertinos». Ah, nostálgico destino, los ritmos blasfemos se tiñen de carmesí. Son las músicas que suenan y palpitan; esas melodías que descienden del Cielo, más silenciosas, más tristes.

Es una tarde de invierno: las procesiones avanzan por entre aquel laberinto de calles sepulcrales, de tan noble ciudad de ancianos y mendigos. Hace frío; la lluvia rezuma y arrecia durante días mientras transcurre el tiempo. El viento amaina y contemplo ahora los espectros jugar en los árboles; unos ríen, otros aguardan en sosiego.

—Ay, cuán grande es mi desconsuelo. —«¡Cuán grande es mi pena!»—. Estas imágenes en mi corazón; estas lágrimas que anegan mis ojos; estos recuerdos me alejan de la penumbra.

Y cuando ya el alba expira, el río de luciérnagas trae consigo a la Muerte que llora conmigo.

—Los moribundos, estas sombras, contemplan el futuro —dice ella.

«Lo contemplan, es verdad, lo contemplan con una melancólica sonrisa.

 

Ilustraciones: Iván Eduardo Moreno

Historia: Luis Carlos Roa Gil

 

 

IX. REMEMBRANCE


Splendid celestial vault; it is undeniable to evoke solitude. Thus the grandfather speaks of the village; the grandmother, of the mute and the chicha; and my mother, of her beloved son. The child thinks of the family; he thinks of the past and of love; he thinks of books and libraries.

The gatherings in the Cloister of San Agustín perpetuate a dark future. Tunja, the City of Oblivion, with colonial mansions and temples where ghosts and sorrows lie. “All that hardly resembles the village, so beautiful and precious, so splendid,” I ponder, taciturn.

Night falls over the Las Nieves neighborhood, where apparitions chant songs on the church’s threshold. And suddenly, hidden in daydreams, I retrace my steps and see myself before the mausoleum: “What a gloomy cemetery, full of stories from long ago, libertine loves.” Ah, nostalgic fate, the blasphemous rhythms are tinged with crimson. These are the sounds that ring and throb; those melodies that descend from Heaven, quieter, sadder.

It is a winter afternoon: the processions move through that labyrinth of sepulchral streets, of such a noble city of elders and beggars. It is cold; the rain seeps and intensifies for days as time passes. The wind calms, and now I watch the specters play in the trees; some laugh, others wait in quietude.

—Ah, how great is my sorrow. —“How great is my pain!”— These images in my heart; these tears that flood my eyes; these memories distance me from the gloom.

And when dawn is already fading, the river of fireflies brings with it Death who weeps with me.

—The dying, these shadows, contemplate the future, —she says.

“They contemplate it, it is true, they contemplate it with a melancholic smile.”

 

Illustrations: Iván Eduardo Moreno

Story: Luis Carlos Roa Gil


 

IX.RECORDATIO

 

Splendide voûte céleste;il est indéniable d’évoquer la solitude.Ainsi le grand-père parle du village;la grand-mère,du muet et de la chicha;et ma mère,de son fils bien-aimé.L’enfant pense à la famille;il pense au passé et à l’amour;il pense aux livres et aux bibliothèques.

Les réunions dans le Cloître de Saint Augustin perpétuent un avenir sombre.Tunja,la Ville de l’Oubli,avec ses demeures coloniales et ses temples où reposent fantômes et chagrins.«Tout cela ressemble peu au village,si beau et précieux,si splendide»,je médite,taciturne.

La nuit tombe sur le quartier de Las Nieves,où les apparitions entonnent des chants sur le seuil de l’église.Et soudain,caché dans mes rêves,je reviens sur mes pas et me vois devant le mausolée:«Quel cimetière lugubre,d’histoires d’antan,d’amours libertins.»Ah,destin nostalgique,les rythmes blasphématoires se teintent de cramoisi.Ce sont les musiques qui sonnent et palpitent;ces mélodies qui descendent du Ciel,plus silencieuses,plus tristes.

C’est un après-midi d’hiver:les processions avancent à travers ce labyrinthe de rues sépulcrales,dans cette noble ville de vieillards et de mendiants.Il fait froid;la pluie suinte et redouble pendant des jours tandis que le temps passe.Le vent se calme et je contemple maintenant les spectres jouer dans les arbres;certains rient,d’autres attendent en paix.

—Ah,combien est grand mon chagrin.—«Combien est grande ma peine!»—Ces images dans mon cœur;ces larmes qui inondent mes yeux;ces souvenirs m’éloignent de l’obscurité.

Et quand l’aube expire déjà,la rivière de lucioles apporte avec elle la Mort qui pleure avec moi.

—Les mourants,ces ombres,contemplent l’avenir—dit-elle.

«Ils le contemplent,c’est vrai,ils le contemplent avec un sourire mélancolique.»

 

Illustrations : Iván Eduardo Moreno

Histoire : Luis Carlos Roa Gil

 



 IX. RECORDATIO

 

Prächtiges Himmelsgewölbe; es ist unbestreitbar, Einsamkeit heraufzubeschwören. So spricht der Großvater vom Dorf; die Großmutter vom Stummen und dem Chicha, und meine Mutter von ihrem geliebten Sohn. Das Kind denkt an die Familie; denkt an die Vergangenheit und an die Liebe; denkt an Bücher und Bibliotheken.

Die Zusammenkünfte im Kreuzgang von San Agustín perpetuieren eine dunkle Zukunft. Tunja, die Stadt des Vergessens, mit kolonialen Herrenhäusern und Tempeln, wo Geister und Kümmernisse ruhen. „Das alles ähnelt dem Dorf kaum, so schön und kostbar, so prächtig“, sinniere ich, schweigsam.

Die Nacht fällt über das Viertel Las Nieves, wo Erscheinungen Gesänge an der Schwelle der Kirche anstimmen. Und plötzlich, verborgen in Träumen, gehe ich meine Schritte zurück und sehe mich vor dem Mausoleum: „Was für ein düsterer Friedhof, voller Geschichten von einst, freizügiger Liebe.“ Ach, nostalgisches Schicksal, die blasphemischen Rhythmen färben sich purpurrot. Es sind die Musikstücke, die klingen und pulsieren; jene Melodien, die vom Himmel herabsteigen, stiller, trauriger.

Es ist ein Winternachmittag: Die Prozessionen schreiten durch jenes Labyrinth von Grabstraßen, in dieser so edlen Stadt von Alten und Bettlern. Es ist kalt; der Regen sickert und nimmt zu über Tage, während die Zeit vergeht. Der Wind legt sich, und ich betrachte nun die Gespenster, die in den Bäumen spielen; einige lachen, andere warten still.

—Ach, wie groß ist mein Kummer. —„Wie groß ist mein Leid!“— Diese Bilder in meinem Herzen; diese Tränen, die meine Augen fluten; diese Erinnerungen entfernen mich von der Dunkelheit.

Und wenn die Morgendämmerung schon erlischt, bringt der Fluss der Glühwürmchen den Tod mit sich, der mit mir weint.

—Die Sterbenden, diese Schatten, betrachten die Zukunft — sagt sie.

„Sie betrachten sie, das ist wahr, sie betrachten sie mit einem melancholischen Lächeln.“

 

Illustrationen: Iván Eduardo Moreno

Geschichte: Luis Carlos Roa Gil

 



 IX. RECORDATIO(追憶)

 

壮麗な天空のドーム;孤独を呼び起こすことは否定できない。祖父は村のことを語り、祖母はムートとチチャのことを語り、母は愛しい息子のことを語る。子供は家族のことを考える;過去と愛を考える;本や図書館を思い浮かべる。

サン・アグスティンの回廊での集いは暗い未来を永続させる。忘却の街トゥンハ、植民地時代の邸宅と幽霊や悲しみが眠る寺院。

「すべてはあの村にほとんど似ていない、あまりにも美しく貴重で、あまりにも壮麗だ」と私は物思いに沈む。

夜がラス・ニエベス地区に降りてくると、出現たちが教会の入口で歌を唱える。やがて夢の中に隠れて、私は足を戻し、霊廟の前に立つ自分を見る。

「なんて陰鬱な墓地だ、昔の物語や自由奔放な愛の記憶がある。」ああ、郷愁の運命よ、冒涜的なリズムが深紅に染まる。

それらは響き、鼓動する音楽であり、天から降りてくるより静かで悲しい旋律だ。

冬の午後:行列はあの墓地の迷路のような通りを進む、老人と物乞いの尊い街を。寒くて、雨は何日も染み込み強くなりながら時が過ぎる。風が収まり、私は今、木々で遊ぶ幽霊たちを眺める;笑う者もいれば、静かに待つ者もいる。

—ああ、私の悲しみはなんと大きいことか。—「なんと私の苦しみは大きいことか!」—これらのイメージが私の心にあり、これらの涙が私の目を溢れさせ、これらの思い出が私を暗闇から遠ざける。

そして夜明けが消えゆくとき、ホタルの川は私と共に泣く死を連れてくる。

—死にゆく者たち、これらの影は未来を見つめている—彼女は言う。

「彼らは未来を見つめている、本当だ、哀愁を帯びた微笑みで。」


 

IX. RECORDATIO (Tsuioku)

 

Sōrei na tenkū no dōmu; kodoku o yobiokosu koto wa hitei dekinai. Sofu wa mura no koto o katari, sobo wa mūto to chicha no koto o katari, haha wa itoshii musuko no koto o kataru. Kodomo wa kazoku no koto o kangaeru; kako to ai o kangaeru; hon ya toshokan o omoiukaberu.

San Agusutin no kairō de no tsudoi wa kurai mirai o eizoku saseru. Bōkyaku no machi Tunha, shokuminchi jidai no teitaku to yūrei ya kanashimi ga nemuru jiin.

“Subete wa ano mura ni hotondo nite inai, amarini mo utsukushiku kichō de, amarini mo sōrei da” to watashi wa mono omoi ni shizumu.

Yoru ga Rasu Niebesu chiku ni orite kuru to, shutsugen-tachi ga kyōkai no iriguchi de uta o tonaeru. Yagate yume no naka ni kakurete, watashi wa ashi o modoshi, reibyō no mae ni tatsu jibun o miru.

“Nante in’utsu na bochi da, mukashi no monogatari ya jiyū honpō na ai no kioku ga aru.” Ā, kyōshū no unmei yo, bōtoku-teki na rizumu ga shinku ni somaru.

Sorera wa hibiki, kodō suru ongaku de ari, ten kara orite kuru yori shizuka de kanashii senritsu da.

Fuyu no gogo: gyōretsu wa ano bochi no meiro no yō na tōri o susumu, rōjin to mokōi no toutoi machi o. Samukute, ame wa nan-nichi mo shimi komi tsuyoku nari nagara toki ga sugiru. Kaze ga osamari, watashi wa ima, kigi de asobu yūrei-tachi o nagameru; warau mono mo ireba, shizuka ni matsu mono mo iru.

— Ā, watashi no kanashimi wa nanto ōkii koto ka. — “Nanto watashi no kurushimi wa ōkii koto ka!” — Korera no imēji ga watashi no kokoro ni ari, korera no namida ga watashi no me o afuresase, korera no omoide ga watashi o kurayami kara tōzaketeru.

Soshite yoake ga kie yuku toki, hotaru no kawa wa watashi to tomo ni naku shi o tsurete kuru.

— Shin'yuku monotachi, korera no kage wa mirai o mitsumete iru — kanojo wa iu.

“Kare-ra wa mirai o mitsumete iru, hontō da, aishū o obita bishō de.”

 

イラスト:イヴァン・エドゥアルド・モレノ
物語:ルイス・カルロス・ロア・ヒル

 

Martirio capítulo XLVII

  [Crrr… crac, crac... Resuena un sollozo, como si Tibéria misma intentara rememorar lo perdido.]  Plaza de Belvía. Aún recordaba los despoj...